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Modo invierno en Cousiño Macul

¿Han estado en un viñedo en otoño/invierno? Es una experiencia mágica. La paleta de colores rojiza con marrón que toma el viñedo le dan un encanto único que sólo se puede vivir durante esta época. Pero no es sólo el paisaje el que llama la atención, sino también los procesos por los que pasa la vid en su época de reposo y los importantes procedimientos que se llevan a cabo en el viñedo para prepararlo de cara a una nueva Vendimia.
Una vez que las hojas de la vid caen, la planta entra en dormancia. La dormancia es un estado en el cual la planta detiene todos sus procesos metabólicos internos y externos, es decir, está en completo reposo. No hay movimiento de savia, nutrientes, ni agua. Este estado permite realizar uno de los procesos más relevantes de esta temporada en el viñedo: la poda.


La poda es un trabajo que se realiza todos los años, en el cual se corta la mayor proporción de madera de la vid, con el objetivo de controlar su crecimiento y definir cuántas yemas se le dejará a cada una para producir una cierta cantidad de fruta. La vid es una liana y si este proceso no se realizara, la planta crecería alejándose de su centro cada vez más, perdiendo el control de su producción. Con la poda podemos mantener un arbusto de tamaño reducido y una producción acorde a cada uno, ya que si lo sobrecargamos en la próxima Vendimia bajará su rendimiento.
El proceso de poda tiene su dificultad, ya que debemos procurar no hacer cortes profundos que puedan permitir la entrada de agentes patógenos que puedan afectar a la vid. En Cousiño Macul existen parras antiguas, del 1932 en adelante, por lo que este proceso se realiza con extrema precaución y es fundamental para mantenerlas sanas y con una producción acorde a sus características.

No hay nada mejor que un invierno lluvioso

Uno de los fenómenos climáticos que más se espera durante el año es la lluvia. Durante la última década hemos presenciado inviernos cada vez más secos, sin embargo, este año hemos visto algunos indicios positivos. Durante las primeras semanas del invierno vimos mayor caída de agua que años anteriores y, ¡esperamos que se mantenga!
Según comenta Carlos Cousiño Mery, Encargado de Proyecto Agrícola de Viña Cousiño Macul, un invierno lluvioso tiene múltiples efectos positivos en el viñedo:
Mientras más reserva de agua tiene el suelo, se proyecta una mejor brotación en primavera: “una buena acumulación de agua en el invierno asegura un buen racimo a futuro si es que se realizan los procesos de buena manera”.

Control de plagas: “las plagas que están en el suelo con el agua se inundan, se asfixian. Por esto, el frío y la lluvia ayudan a disminuir algunas de ellas.

Se llenan las reservas de nuevo: “todas las fuentes como napas subterráneas, ríos o causales de riego que provienen de la cordillera, se vuelven a acumular y esto forma parte del agua que utilizamos para riego en verano”. En consecuencia…

¡Ayuda a ahorrar agua y energía en el viñedo!

¿Y qué pasa con las heladas?

Al estar situados a los pies de la Cordillera de Los Andes, es válido preguntarse qué pasaría si nieva o si cae una helada. Afortunadamente, la naturaleza es sabia y la vid se prepara biológicamente para esta época, justamente entrando en dormancia. “Mientras la planta esté dormida le puede pasar un torbellino por encima y no le pasa nada, a menos que se arranque. Mientras no brote, mientras no haya movimiento de savia, mientras no haya nada verde vivo, no hay ningún problema”, comenta Carlos Cousiño Mery.

¿Te gustaría ver más de nuestro viñedo en invierno? Te invitamos a visitar nuestro Instagram y Facebook, donde estaremos subiendo fotos y videos para que disfrutes de los hermosos paisajes que nos entrega el invierno en Cousiño Macul. ¡Nos vemos allá!

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