La bodega de Macul fue encargada por Luis Cousiño a una firma de arquitectos franceses en 1870. Situada en el centro de la propiedad, fue construida usando ladrillos y piedra caliza pegadas con cal y canto; una mezcla de arena y clara de huevo. El sótano fue construido a siete metros de profundidad con murallas dobles por donde circula un flujo de aire para crear un sistema de ventilación pasiva. Esto garantiza una temperatura constante de 14ºC y una humedad cercana a 75% para la óptima maduración del vino en barricas. Esta maravilla del siglo XIX es considerada uno de los sótanos más eficientes y grandiosos del mundo.